Y ahí estaba yo, rajándome de risa con el humor retorcido de Tarantino en lo que podría llamarse la segunda mitad de su producción Death Prof. (I mean, the “I’m ok!” part almost got me laugh-killed). No me esperaba menos. Los efectos oldies de la imagen, las repeticiones de escena como si fueran un vinilo rayado, los cortes “mal hechos”, las ediciones a medias. Notable la desaparición del auto en la calle así como así. Y esos pequeños detallitos tan personales como las exclusivas tomas a los pies de dos personajes particularmente, o aquellos otros aludiendo a su filmografía pasada, como Miserlou en el wurlitzer del bar o el ringtone que tiene el personaje de Rosario Dawson en el celular que yo solía tener… (Sin mencionar que la escena del bar es casi idéntica a la de Reservior Dogs). Debo decir, necesariamente, que Zöe Bell como, bueno… Zöe Bell, estuvo espectacular (además de muy dyke). Absolutamente. No me explayaré con las escenas del “juego del mástil” en la capota de ese Dodge Challenger. Me levanto y le aplaudo las pelotas para hacer eso de verdad (como buena stuntwoman) y a Tarantino por arriesgarse tan bellísimamente como siempre para llevar a cabo su lado de Grindhouse (me queda ver el de Rodríguez y estamos) de una forma fetichista, hedonista y pornográfica (can you agree more?). Le quedó brutal. Y fue de mi total satisfacción.
Cheers, darlin’. You are always a genius. |